Cuando una cuidadora comienza a acompañar a tu ser querido, la casa se convierte en su lugar de trabajo. No se necesita remodelar nada: con algunos ajustes simples, el cuidado será más seguro y cómodo para todos.

Seguridad primero

Un espacio para el cuidado

La bienvenida también importa

Los primeros días son de adaptación mutua. Presenta a la cuidadora los espacios de la casa, las rutinas y los gustos de tu ser querido: a qué hora prefiere ducharse, qué le gusta almorzar, qué actividades disfruta. Mientras más contexto tenga, más rápido se sentirá parte de la rutina.

Si tienes dudas sobre cómo partir, en una llamada de 15 minutos sin costo te orientamos sobre lo que tu casa y tu familia necesitan.